En una ciudad, el paisaje suele estar detrás de la arquitectura. En las sierras sucede lo contrario: el relieve condiciona la orientación de la casa, los accesos, la forma en que entra el sol y la dirección desde la que llegan el viento y las lluvias. Vivir allí implica aprender el terreno en vez de tratarlo como un fondo.
Uruguay no tiene grandes montañas, pero su territorio ondulado cambia con fuerza en las serranías del Este. El Instituto Geográfico Militar identifica al Cerro Catedral, en la Sierra de Carapé, con 513,6 metros como el punto más alto del país.